La desagradable incertidumbre que rodea la agricultura de Monagas, está reclamando un tratamiento que le permita lograr un escenario favorable para la construcción de un consenso que alcance acuerdos, supere y corrija las fallas estructurales de las políticas agrícolas en curso, a fin de superar las diferentes barreras que han trabado el desarrollo agrícola regional, que sin duda alguna se ha afincado en un pronunciado sectarismo excluyente, que a mi juicio, por razones de segregación, debe considerarse como un acto de absoluta aberración, en primer lugar, porque ha sido utilizado como instrumento humillante para dejar a los agrotécnicos y a los agricultores tradicionales.
En segundo lugar, porque ha eclosionado con graves fracturas en la sociedad agrícola, causando heridas profundas que se han erigido como uno de los mayores obstáculos para desviarnos y alejarnos del camino destinado a consolidar un acuerdo unitario, gobierno-productores, con el consenso necesario para hilvanar un diseño compartido con objetivos comunes, a fin de enfrentar los desafíos para alcanzar el modelo agrícola que deseamos y que mas convengan a los intereses de la producción agrícola del estado.
En este contexto debemos estar conscientes que para lograr esta meta se debe contar con 5 soportes que sirvan de descanso y apoyo, como lo son: 1-) Suelos de vocación agrícola 2-) Capital humano 3-) Financiamiento 4-) Tecnología 5-) Voluntad política, elementos fundamentales para cumplir el cometido. De estos 5 soportes somos privilegiados con 2, en relación con los números 3, 4, 5, debemos llamar la atención a los dirigentes políticos por ser una concepción democrática que le corresponde dentro de la reglas del juego, limpio y transparente, que exige la dinámica de la agroproducción. Elementos que son de vital importancia si tomamos como referencia, que la producción regional ha venido confrontando gravísimos problemas de decrecimiento, precisamente originados por los desequilibrios muy bien definidos que han limitado en gran medida su crecimiento.
Obviamente, que dentro de las cuestiones más complejas que han causado el retroceso del agro, podríamos indicar que inobjetablemente se han originado por las pésimas, desacertadas e improvisadas planificaciones, donde dentro de los aspectos técnicos y estratégicos, la zonificación de áreas para cultivos específicos y la selección inadecuada de gerentes que carecen del valor agregado de conocimientos y capacidad profesional en la materia. Condiciones que han sido los grandes ausentes que por lógica general han significado una limitante absoluta para la obtención de mejores rendimientos de los recursos económicos que se les han asignado a la siembra.
A ellos se agrega que por esa obsesión enfermiza de promover una división perversa en el sector productor, que lejos de beneficiar, perjudica la visión y la inteligencia de quienes la promueven, al extremo que han descartado señales que son componentes legítimos y esenciales, los cuales nos indican que ante rotundos fracasos es un error más grave aún omitir o ignorar el significado de la importancia de establecer vínculos para la integración eficiente entre ambos sectores, para en conjunto, previo análisis cualitativo y cuantitativo se establezcan diagnósticos que permitan arribar a nuevas políticas agrícolas que contengan significativas mejoras, con opciones para garantizar la seguridad jurídica a los predios y como efecto colateral, a las personas que se mueven en su ámbito, de forma tal que se estimule la inversión privada y la permanencia en el campo de quienes de por vida tienen su patrimonio sembrado en esas actividades, que, en síntesis, es la fortaleza que estimula al productor a aferrarse con ahínco y fe inquebrantable a permanecer en su faena agrícola.